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Nuevo freno al proceso de reordenación bancaria en España. El retraso en la aprobación del programa de ayudas públicas para la en Bruselas -instrumentado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob)- ha frenado las pocas fusiones regionales de cajas de ahorros en marcha.
Caixa Catalunya, Manresa y Tarragonan remitieron ayer un comunicado a la CNMV de suspensión de sus asambleas extraordinarias previstas para la semana que viene con el objetivo de aprobar su fusión. Justifican que es poco probable que la Comisión Europea haya aprobado el Frob en este período. Las entidades piden 1.315 millones al fondo.
Este hecho también ha obligado a que en la fusión entre Caja España y Duero haya habido que echar el freno de mano, según afirman fuentes de la operación.
Las entidades están en plena negociación con los sindicatos para lograr un pacto laboral, imprescindible para que la unión salga adelante. Los sindicatos, conscientes de su fuerza, están ejerciendo una fuerte presión para que el impacto en la plantilla sea mínimo.
Las cajas están elaborando su plan de negocio y la petición al Frob de 562 millones. Las cajas tenían previsto llevar este trámite a mediados de febrero.
Sin embargo, las entidades están a la espera de las indicaciones del Banco de España sobre si deben retrasar sus planes y fuentes de las cajas reconocen que hay un debate interno sobre la necesidad de frenar el desarrollo de la operación debido a que aún no está el visto bueno de Bruselas al fondo público.
Este hecho viene a complicar aún más una fusión que no está aún claro que pueda llegar a cerrarse con éxito, pese a que el Banco de España está decidido a que se lleve a cabo. En primer lugar, está el pacto laboral con los sindicatos, que han mostrado su rechazo a que haya despidos y que se movilice al 25% de la plantilla.
Fuentes de Caja Duero señalan que existen posibilidades de que no se llegue a este acuerdo, que paralizaría la fusión. Cuando en enero ambas entidades consiguieron la aprobación de sus consejos para proseguir con la fusión, el presidente de Caja Duero, señaló que sin un pacto laboral la operación quedaría en “agua de borrajas”.
Desde Caja España son más optimistas y creen que en las próximas reuniones se podrá a llegar a un acuerdo con los sindicatos. Además, apuntan que todas las reducciones de personal se harán a través de prejubilaciones y lo que falta es pactar una condiciones entre las cajas y los sindicatos. La reducción de plantilla y de oficinas debe convencer al supervisar, quien debe dar el visto bueno al plan viabilidad de la nueva caja.