La negociación formal para la fusión de Caixa Galicia y Caixanova inició ayer su cuenta atrás. El consejo extraordinario de la caja con sede en Vigo ratificó por unanimidad “la voluntad de iniciar los contactos con Caixa Galicia para analizar la posible confluencia de las cajas gallegas en un proyecto común”, según reconocía por primera vez de forma pública Caixanova en una nota telegráfica.
Y es que la caja que preside Julio Fernández Gayoso sigue observando muchas sombras en el proyecto impulsado por el gobierno gallego y el propio Banco de España. La primera es la necesidad de más de 2.000 millones de euros, el doble de la cantidad estimada por la auditoría encargada por la Xunta, que hablaba de 1.200 millones, el 2% de los activos ponderados por riesgo.

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